viernes, 15 de febrero de 2013

Ellos te dicen qué comprar

Y tú que creías que eras libre para comprar cuando quisieras y lo que quisieras... No sabes lo equivocado que estabas. Creías que tenías que comprarte un teléfono nuevo, cuando en realidad, Apple te estaba obligando a comprar un iPhone. Creías que tu televisión estaba vieja cuando en realidad, Samsung te estaba contando que debías comprarte una SmartTV. Creías que ya no podías leer libros de papel, cuando Amazon te vendía su Kindle.
El mundo de la tecnología funciona, como tantos otros, por modas. Miles de ejemplos demuestran que la sociedad te convence de que realmente necesitas algo de lo que, en realidad, puedes prescindir totalmente.
Hubo una época en la que todo el mundo se instalaba en su casa, junto a la tele, un home cinema. ¿Realmente le dieron el uso que merecía? O la moda en la que todo el mundo se instalaba una antena parabólica en casa (cuando en España solo existían dos canales), para ver teles internacionales, ¡pero no sabíamos inglés!
Esta moda se puede trasladar también a la actualidad, con todos aquellos que se compran un smartphone con el único objetivo de llamar y recibir llamadas o con el elevado número de cámaras reflex que se venden hoy en día: ¿realmente tanto sabe la gente de fotografía?
En el fondo, todos compramos lo que nos dicen las multinacionales que compremos. Y esas empresas que nos lo dicen, también funcionan por las mismas modas: una de ellas decide que lo próximo va a ser un calcetín con 3G y todas las demás se lanzan a fabricar medias.
Ahora parece que le toca el turno a los relojes. Alguien ha visto que ya no consultábamos la hora en la muñeca, sino que sacábamos el móvil del bolsillo para hacerlo, y ha decidido que cambiemos todos de hábitos mediante un reloj que, por supuesto, está conectado a Internet. Y ahí van todos los demás, a fabricar el mismo dispositivo pero, y nunca mejor dicho, con distinta pulsera.
Y, ¿sabéis qué es lo peor? Que acabaremos todos comprándolo.

No hay comentarios: