Como profesional de la comunicación y de los eventos que soy, siempre he pensado que la mejor forma de realizar una convocatoria (por no decir la única) es tener algo relevante que contar, y avisar a los periodistas de qué es lo que se van a encontrar cuando lleguen a nuestro evento.
Sin embargo, de unos años a esta parte voy a tener que comerme mis palabras. Cada vez más, las grandes empresas, sobre todo las relacionadas con tecnología, realizan convocatorias muy numerosas a las que los periodistas acuden en masa sin saber qué tipo de información van a recibir.
Hoy mismo, sin ir más lejos, Facebook ha convocado una rueda de prensa con un comunicado que únicamente indicaba la hora, el sitio y que los invitados iban a disfrutar de unos aperitivos. Para mañana, Apple ha hecho exactamente lo mismo.
Desde luego, el trabajo es impecable: además de la repercusión obtenida a posteriori de la rueda de prensa, estas grandes compañías obtienen una repercusión previa aún mayor, basada únicamente en rumores y porras. De hecho, está claro que hay algún tipo de filtración por parte de la compañía, puesto que los rumores comienzan a acertar gradualmente según se acerca la fecha del evento.
Sin duda, el hecho de haber convertido la propia rueda de prensa en una noticia es más que meritorio por parte de los departamentos de relaciones públicas de estas compañías. Ahora surgen algunas preguntas: ¿cómo llegas a conseguir algo así? si lo aplicamos a otro tipo de empresas menos aspiracionales, ¿funcionaría?, y sobre todo, ¿deben los periodistas darle tanta bola a una noticia que todavía no ha sido noticia? Ahí lo dejo...

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